© A Diary Of Life

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We Are Falling In Love

domingo, 15 de junio de 2014

¡NUEVO BLOG!

¡HELLO!

He decidido manejar un solo blog, en él se publicará A Diary Of Life reescrita y otras historias más


¡No duden en visitarlo!

Gracias por las que leyeron la historia aquí. x

miércoles, 16 de abril de 2014

A Diary Of Life | Capítulo I | Joe&Tú



Capítulo 1
Brand New Day
|Reescrita|
“Un nuevo día. Sí, eso es lo que me espera. Hoy es el primer día de clases, dos años más y estaré fuera, para quizá, empezar una carrera universitaria, es un tema del cual aún no puedo hablar con plena seguridad. Tengo 16 años de edad. Se supone que debería empezar una nueva etapa de mi vida, aquella en la que se experimentan tantas mariposas en el estómago, que dan ganas de vomitar.  Sé que debería sentir emoción por algo nuevo, pero sencillamente no lo estoy. ¡Necesitaré suerte para mi nuevo día!”

Mi teléfono sonó, haciendo que alejara la mirada de mi diario, para posarla sobre el rectángulo electrónico que sonaba y vibraba a mi lado. “Sweet Child O’ Mine” tenía cómo tono, una de mis canciones favoritas de los Guns ‘N Roses.

Dejé a un lado el libro que reposaba en mis piernas y contesté. Sabía perfectamente quién era, no es como si tuviera una larga lista de contactos esperando su turno para poder llamarme.

—¡____! Hola. ¿Paso por ti o vienes por tu cuenta? —Preguntó Taylor Ford, al otro lado de la línea. Eramos mejores amigas desde hacía bastante tiempo.

—Hoy, estaré por mi cuenta. Necesitaré un poco de aire fresco para despejar la mente. Hora de la rutina. —Respondí con un suspiro. Odiaba repetir los mismo monótonos días de siempre, en una ciudad como aquella, no ocurría nada interesante, al menos, no a mí.

—Te veo allá entonces. Suerte. —Se despidió con un tono cálido. Cuando el pito de que la llamada había finalizado, dejé el teléfono donde había estado momentos antes y retomé el libro.

“Por más que odie mis propias palabras, mi rutina eventualmente volverá; Me levantaré y me recordaré a mí misma que sólo es otro día. Me vestiré con lo más apropiado que pasara por mi mente, bajaré a la cocina, vacía, y comeré algo ligero, estudiaré, regresaré a casa, haré los deberes y pasaré mi tiempo haciendo cualquier cosa hasta que la noche cayera de nuevo, y tuviera que dormir de nuevo.

Tengo a Taylor y eso me ayuda, incluso Jake, otro de mis mejores amigos. Han pasado seis meses desde el trágico suceso, pero aún no lo supero. No es algo de lo cual puedas salir fácilmente. Sólo necesitaba más tiempo… ¡Nuevo día, allá voy!”


Dejé el libro nuevamente a un lado, guardándolo en el cajón de mi mesita de noche derecha. Terminé de alistarse y bajé hacia la planta baja. Vivía con mis padres, pero después de aquel trágico día que marcó nuestra vida, ellos casi nunca están en casa, nada era igual.

Con un sentimiento de miseria, me preguntaba a cada momento que habría ocurrido si hubiera sido yo y no él, probablemente mis padres estarían más felices, casi lo podía asegurar. 

Salí de la casa y empecé a caminar con expresión ausente hacia el establecimiento. No era muy lejos, en realidad no me tomó más de quince minutos para llegar. Al estar parada en la esquina frente al gran edificio, tomé un largo suspiro y me di fuerza a sí misma. Susurré una oración a mi Ángel Guardián y avancé en paso lento. 

Al entrar por las puertas principales, vi como todos los presentes hablaban con entusiasmo entre ellos, contando sus aventuras de vacaciones. La excitación que llegaban a mostrar algunos parecía casi irreal. Bueno, se suponía que la época estudiantil era bastante importante, para disfrutar, ser egoísta y cometer errores, caerse para luego levantarse. Pero yo había olvidado cómo era eso, caí, pero no supe cómo levantarme, cometí un error y sería recriminada por ello siempre, no sólo por mis padres, sino también por mí misma, no podía ser egoísta porque ya tenía demasiados cargos de conciencia y sentimientos acumulados como para agregar algo más a la lista, y por último: Disfrutar. Si me preguntaran cómo definiría tan simple acción, sería seguro que no sabría, había olvidado por completo que era aquello, sonreír con naturalidad y regocijarse de las pequeñas cosas de la vida.

Como era regla y tradición, el primer día debían ingresar al campo deportivo principal. Ubiqué una de las gradas en la parte superior y me senté solitariamente allí, hasta que alguien llegó con fuerza y me abrazó, no era necesario dar la vuelta para saber quién era.

—¡Hola! — Era Taylor, animada y con una hermosa sonrisa adornando sus labios. Yo, sin pensarlo dos veces, correspondí al cálido abrazo. 

—Hola, Taylor. Qué bueno verte, te extrañé. — Dije, con un poco de emoción en mi voz. Al soltarnos, ambas nos acomodamos para dar paso a lo que suponía ser un cómoda conversación.

—Yo también te extrañé, no sabes cuánto. En definitiva no quiero ir de nuevo de vacaciones con mi familia si no está tú incluida. —Observé con atención a mi amiga. Era tan entusiasta y optimista a la vida, que el estar con ella le resultaba bastante agradable, sentir verdadero y cálido afecto era como bálsamo para su heridas. 

—Eso espero, estuve demasiado aburrida, sola. —Intenté hacer una voz dramática y divertida, al menos era una señal. No me salió muy bien, pero había sido un intento. Taylor tomo mi mano derecha y me miró fijamente a los ojos. 

Las vacaciones no habían sido muy gratificantes, sé que ella quería permanecer a mi lado, no quería dejarme sola sabiendo el estado en el que me encontrara, pero había quedado sin salida. Las palabras que le había dicho la última vez antes de que se fuera aún resonaban en su mente: "Sigue con tu vida, no quiero que nadie se detenga por mí. Ya me siento lo suficientemente miserable." Eso había sido la semana previa al viaje. Intentó por todos los medio no irse, pero había sido imposible.

—¿Cómo has estado? No te veo desde tu cumpleaños. — Se habían enviado textos todos los días, y Taylor siempre estaba ahí constantemente, aunque fuera por medio de un aparto electrónico. 

—Supongo que bien. Nada ha cambiado mucho, me atrevería a decir que ha empeorado, pero no lo sé. —Mi tono cansado solo mostraba cuan desanimada estaba de todo aquello.

Como todos los años, nos dieron la bienvenida general, las mismas palabras y las mismas presentaciones. Empezaron a llamar lista para hacer los grupos de cursos, para mi tranquilidad, quedé con Taylor y muchos de mis compañeros de años anteriores. Generalmente, los grupos de los últimos años, no los cambiaban mucho. Cuando los salones fueron asignados, ambas tomamos los asientos de más atrás, como lo hacíamos todos lo años desde el primer grado.

A pesar de que todos pensaban que había superado todo aquello, que con el paso del tiempo estaría bien y saldría adelante, cada segundo de mi vida, me la pasaba sumida en la tristeza y en la culpabilidad. Casi sonreí al pesar en las frases que más había escuchado a lo largo de los meses; Estarás bien o Sólo fue un accidente. Me molestaba ver la cara de lástima de la gente, o peor aún, la hipocresía que cernía sobre ellos, a nadie le importaba realmente. Con el paso de los días, sabía que a pesar del interés, sólo era un fachada para quedar bien, nadie sabia qué se sentía aquel sentimiento que se había incrustado en mí. Nadie sabía qué era pasar por una experiencia así, y en el camino, perder a la persona más importante en su vida.

—¡Hey, despierta! ¿Estás bien? —Taylor pasó una frente a mis ojos, esperando que saliera del trance al que me había inducido.

—Lo siento. Estoy bien. ¿Qué pasa? —No, no estaba bien y no simplemente no podía poner atención a nada. Los recuerdos me atormentaban como mil demonios sin descanso.

—Estabas como en otro planeta. ¿Has puesto atención a las palabras del profesor? —Podía ver la preocupación en sus ojos, sé que ella ya sabía la respuesta a eso.

—Yo... No, lo siento, estoy un poco ida. Creo que hoy no es mi día. —Me excusé, con la esperanza que dejara el tema, pero la conocía, sé que no sería así. Sinceramente, yo sólo quería volver a casa, sola en mi habitación y sumergirme en las palabras de todos los libros que pudiera encontrar, puesto que estar un rato en la fantasía, era un momento para no ahogarme en la realidad.

—____, eres mi amiga, y sabes que te deseo apoyar, y sobretodo ayudar, debes ser consciente de que no puedes seguir así. Simplemente no puedes seguir pretendiendo que crea que ya has superado todo, que seguiste adelante, cuando sabes que no es así. No puedo dejar que te dejes morir tú misma, por algo que se salía de tus manos. —Me sorprendió, realmente lo hizo. Quedé sin palabras, mi cerebro se negaba a responder a una verdad que me abofeteaba en la cara.

—Señoritas, ¿algo que deseen compartir con la clase? —Ojos curiosos mantenían sus vista sobre nosotras, yo me encogí en mi puesto, queriendo desaparecer.

—No, señor. Disculpe. —Taylor nos excuso y el profesor asintió, continuando con lo que sea que estaba diciendo. No pude hablar con ella el resto del día, estaba enojada conmigo y lo comprendía, era como si no lo aceptara, pero había caído a un pozo el cual parecía no tener salida.

viernes, 28 de febrero de 2014

A Diary Of Life | Prólogo | Joe&Tú


Prólogo
|Reescrita|

Desde siempre han existido criaturas de la oscuridad, ya sea como historias fantásticas, leyendas o cuentos de terror, pero éstos se han instalado en la mente humana como una realidad ficticia. Hechiceros, brujas, hombres lobo e incluso vampiros pertenecen a clichés de aquellos relatos salidos de grandiosos escritores que quizá jamás imaginaron estar escribiendo sobre una realidad escondida entre las sombras, o quizá sí.

Un cuerpo grande y fuerte descansaba en el medio de un gran cama, decorada en el centro de la habitación. La gran mansión tenía un aspecto gótico antiguo, envidia de muchos, condominio que estaba en la mira de varios asesores de Bienes Raíces. La ambición por aquella casa parecía pasarse generación por generación, pero nadie jamás había conseguido su cometido.

El rígido hombre que allí yacía abrió los ojos con aspereza, refunfuñando por la luz que se empezaba a filtrarse por las ventanas que estaba decoradas por pesadas y grandes cortinas, donde su función era no dejar entrar ni un solo rayo de sol, por lo general funcionaba a la perfección, así que eso sólo le indicaba una cosa: Ella estaba aquí.

—¡Demonios! ¿Qué es lo que quieres? —Se levantó a regañadientes de la cama, molesto sabiendo que tenía razón. Blade estaba allí parada, con sus manos en la cintura, con el ceño fruncido y los labios rígidos. Era hermosa, y la amaba, pero era tan desafiante con él que lo sacaba de sus casillas.

—Me voy. —Dijo, seriamente, y hasta ese momento no había visto la maleta que reposaba a su lado. Suspiró, había llegado el día, sabia que pasaría, pero siempre lo veía tan lejano, que le parecía irreal.

—¿Por qué? —Le preguntó, sin emoción alguna en su voz. Dejó su mirada muerta en los ojos de ella, estudiando la situación en su cabeza. Había pasado ya un siglo desde que la conoció, salvándola de las sucias manos de jefes de las trabajadoras sexuales, para después convertirla en su vampiresa.

Sí, ambos eran uno de aquellos seres de la oscuridad de la cual la gente escribía, seres de los cuales nadie creía realmente, pero que sí existían, Pocos mortales sabían de la existencia de los vampiros, no muchos tenía la suerte de vivir para siquiera procesarlo.

—Es tiempo. Vois me salvasteis, y te estaréis agradecida toda la toda la eternidad, pero ya no puedo seguir aquí. Tú y yo no podemos estar juntos. —Se acercó a él, sigilosamente, posó sus labios en la fría y pálida mejilla y desapareció.

Daniel sentía su aroma en el aire, estaba impregnado en toda la mansión. Se estremeció con la realidad, era un hombre frío, que poco mostraba sus emociones, y cuando lo hacia, sólo era rabia y enojo. Blade era todo lo contrario, y era natural que ella, al fin al cabo, se cansara de la situación. Pero él no podía sacar de su mente las palabras que alguna vez ella le prometió "Estaré contigo para siempre."  Al parecer había olvidado tal promesa, y sólo eso era suficiente para que Daniel se llenará de desilusión, pero permaneció allí, inerte mirando a un punto muerto, como él, muerto.

viernes, 21 de febrero de 2014

¡Welcome 2014!

Ha pasado un buen tiempo desde la última publicación realizada de este blog. Realmente, entre tantas cosas, lo dejé completamente abandonado, pero quiero tomarlo de nuevo, y lograr sacarlo a la vida. Este 2014, el blog obtendrá un nuevo diseño, incluyendo división de secciones para que la navegación sea más cómoda, ya que, en lo que me sea posible, quiero publicar varias historias, no sólo "A Diary Of Life" que es la principal del blog que, por cierto, le estoy reescribiendo.

Espero que les guste. ¡Bienvenido 2014!

A Diary Of Life | Sinopsis | Joe&Tú


Sinopsis
|Reescrita|


____ Hayes es una chica como cualquier otra. En los años de su infancia, tuvo tres mejores amigos; sus vecinos y casi hermanos. Durante mucho tiempo fueron inseparables, pero de un momento a otro, todo cambió. Un día, ellos dijeron adiós misteriosamente, para después perder contacto alguno.

El tiempo ha pasado y todos han crecido. ___ tiene 16 años y está a dos años de terminar la preparatoria. Aún no tiene un futuro asegurado, ni planes que la puedan llevar a su camino, sólo espera superar una tormentosa experiencia y recuperar el equilibrio en su vida.
Pero todo parece cambiar cuando secretos e historias del pasado parecen reaparecer, ___ y sus amigos vuelven a tener un reencuentro, pero todo se da en un inesperado cambio.

viernes, 3 de mayo de 2013

Capítulo 21: No es un adiós, es un hasta pronto.

Un malévola risa inundó mis oídos entre el golpear de las gotas con el piso. Me estremecí y me paré. Volteé para saber de quién era, a pesar de saber ya la respuesta. Daniel me miraba sonriente a algunos metros de mí. Me había separado de Joe, sabía que yo era tan débil como cuando murió Ian.

—Muy bien, muy bien—Rió un vez más. —Has cumplido con la mayor parte de tu trato—Dijo y se acercó un poco a mí. Yo casi me abracé a mí misma. Di un pequeño paso atrás. Me sentía como un pequeño cordero, solo, tratando de huir del zorro.

—Sí, y espero que tú cumplas con la tuya—Trataba de mantener la compostura. Debía ser fuerte. Una vez más, la vida jugaba conmigo, quitándome de nuevo lo que me hacía feliz, pero no podía dejar que me derrumbara. Aunque me preguntaba...¿ A caso ya no debía ser hora de morir y ya?

—Por supuesto, querida. Sólo lo último. Tu sangre—Noté el brillo de excitación en sus ojos. Me asusté. Estaba segura que había mucho más del "Tu sangre" Estaba preparada para que viniera, a decir verdad, ya no importaba mucho sin Joe.

Se acercó peligrosamente a mí. ¿Bebería de mí allí mismo? Fruncí el ceño. La lluvia se había empezado a detener, pero estábamos cubiertos por una capa de neblina, mi respiración era agitada y se podía notar fácilmente, por el vapor que salía de mi boca y nariz. Aquel mismo que años atrás, cuando era una niña pequeña, me hacía jugar.

—No pequeña, no beberé de ti aquí. No será sólo una pequeña mordida, necesito más que eso—Lo temía, pero como había dicho antes, estaba preparada porque me lo esperaba. Tal vez no tan específicamente. Él se acercó aún más a mí, yo seguí dando pequeños pasos hacía atrás. El miedo se estaba empezando a apoderar de mí. Era un sacrificio que tenía que hacer, como el que Ian hizo por mí. Pero aquel hecho no detenía los rápidos latidos de mi corazón. —No huyas de mí, pequeña—Dijo con voz ronca. Sus ojos estaban negros como la noche, las venas brotadas al rededor de ellos eran inimaginables, y los blancos y largos colmillos que ahora mostraba, me ponían nerviosa. Pero no era la primera vez que veía esa imagen, tiempo antes, Joe había reaccionado así en algún momento, sólo que él trataba de no hacerme daño y de que yo no lo notara, en aquel tiempo. no sabía sobre todo aquel mundo sobrenatural.

Por un momento creí que todo al rededor se convertía en tinieblas, y casi solté un gemido. Pero era sólo la paranoia del hecho que estaba viviendo. Tenía que permanecer, era el trato, ciertamente. Antes de que yo lo notara, había aprisionado mi cabeza con su mano, fuertemente, tenía su cara a escasos centímetros de la mía, no quería lo que pasaría a continuación, me besaría, pero no estaba dispuesta a permitirlo, eso no era parte del trato.

— Aléjate de mí—Exigí, casi con un hilo de voz. Con mis manos traté de empujar su pecho, pero era caso omiso, él era mucho más fuerte que yo. —Y deja llamarme pequeña. No tienes el derecho de hacerlo—Gruñí. Odiaba su demostración de "cariño"

Gruño y poseyó mis labios. Yo sollocé y trate de empujarlo. Tenía más miedo que nunca. Me estaba haciendo daño, era brusco y sentí como mis labios empezaban a sangrar. Con una mano tenía mi cabeza y con la otra, sostenía mi espalda, apretándome hacía él, me hacía más daño aún, estaba utilizando su fuerza sobrehumana, y casi sentí sangrar allí también. Golpeé su pecho con mis puños, pero no funcionada. ¿A caso no se suponía que ningún ser sobrenatural me podía hacer daño? Tal vez él era diferente, al ser el vampiro mayor. Más lágrima empezaron a caer por mis mejillas.

Cuando me soltó, caí de nuevo en el prado. Él sonrió con malicia. Lo odiaba, lo odiaba tanto. Llevé mi mano temblorosa a mis labios, sangre brotaba de ellos. Miré a mi al rededor y me rompí. Joe y Demi nos miraban, no podía descifrar cuál era su expresión. Me quedé helada, mi mirada se conectó con la de Joe, quería correr hacía él, que me protegiera, pero eso no pasaría.

—Que lindo. El ex-novio y la brujita, reunidos para ver por última vez a la chica—Dijo Daniel con más malicia que nunca. "Última vez" Odiaba escuchar eso, odiaba pensar en aquellas dos palabras.

—Déjala—Dijo Demi con furia. Casi quise gritarle que se fueran. Pero de mi garganta no salían más que silenciosos sollozos. Daniel rió, casi podía saborear lo que les diría. Les confesaría nuestro pacto y lo haría de la forma más hiriente posible para ello, para que sintieran culpa y dolor. Me tomó fuertemente de un brazo y me paró.

—Lo siento, chicos. Ella me dio su palabra y lo hecho, hecho está—Dijo con frescura. Casi victorioso.

—¿De qué hablas?—Preguntó Joe. Su voz era fría y llena de furia. Mi corazón dio un vuelco y quería romperme a llorar.

—Sencillo. Yo me alejaré de ustedes, estarán seguros de que nadie les hará daño, los dejaré en paz. Siempre y cuando, ____ haya cumplido su parte del trato. Y va bien. Los primero, terminar con Joe—Vi un destello de dolor en los ojos de Joe. Bajé la cabeza y algunas lágrimas resbalaron. Daniel la levantó bruscamente. —Y lo siguiente, es algo de su sangre. O tal vez... Mucha. El beso, sólo era un pequeño anexo de mi autoria, quería saborear su labios, pero su cooperación es nula, pero debo decir que ha sido de mi provecho.—Joe me miró afligido, con dolor. Demi permanecía estática, no sabía qué hacer o decir. Tal vez se sentía impotente, como yo. Nadie decía nada, era un escena extraña. Era un parque realmente solitario, no había ni una sola persona además de nosotros. —Saben... Ya que me encanta su drama, les dejaré unos minutos de despedida. Hagan con ellos lo que necesiten, después, no la verán más.—Se alejó de nosotros, pero estaba segura que nos vigilaba, y en alguna parte, más de sus secuaces lo hacían, escondidos.

Joe se movió rápidamente hacía mí. Me tomó en su brazos y me sostuvo, se aferró a mí y yo a él. La sensación era casi irreal.

—Perdóname Joe—Dije sollozando en su pecho.

—No hay nada que perdonar pequeña. No puedo dejar que hagas eso por nosotros. No puedo—Nos separamos un poco para vernos a la cara. Él tenía lágrimas en sus hermosos ojos avellana.

—Lo siento, Joe. No hay nada que hacer. Di mi palabra, y un trato es un trato. Te amaré por siempre, recuerdalo—Él me tomó delicadamente de la cara y unió nuestros labios. Necesitaba de él, más que del oxígeno. Deseaba que el beso fuera eterno, deseaba que se pudiera poner "Y vivieron felices para siempre" Pero jamás habría un final. Nos separamos, y con la mirada, dijimos todo. Abracé a Demi y le dije algunas palabras en el oído, pero creo que Joe escucho.

—Es hora—Reapareció Daniel. Mi corazón se rompió.

—Te recuperaré, lo juro. Esto no es un adiós, es un hasta pronto—Me dijo Joe, me dio un último beso. Quedo con algo de mi sangre en sus labios. Y lo último que vi fue como la lamía en su juramento.

sábado, 30 de marzo de 2013

UN BLOG PARA SEGUIR!

HOLA!!! Hace algunos días en un comentario me dejaron este blog y debo decir que quedé enamorada. Enserio se los recomiendo. Se llama ALAS ROTAS y su creadora es Stephany Owen! Amo como escribe y de verdad es un blog genial. Aquí les dejo su link → http://stephtentacion.blogspot.com/ ←