© A Diary Of Life

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We Are Falling In Love

martes, 18 de diciembre de 2012

Capítulo 18: Juntos lo haremos.

~Tú~

Pasamos toda la noche hablando. Sé que la intención de Joe era protegerme, pero así no lo haría, yo quería protegerlo a él a mi manera, no a sus ordenes. 

—¿Estás bien?—Preguntó besando mi cabeza, estábamos acostados. Mi cabeza estaba en su pecho.

—Sí...supongo. Sólo sé que las cosas no estarán muy fáciles desde ahora— Suspiré. 

Al llegar a Los Ángeles, creí que todos aquellos demonios que me torturaban se irían, toda la tristeza en la que me había sumergido en todos aquellos meses se alejaría de mí, dejando sólo la nostalgia de que mi hermano murió por salvar mi vida y que yo no desperdiciaría aquel sacrificio.

Pero todo era distinto. Pensé que caminaría por las hermosas playas de Santa Mónica, disfrutando del sol, el olor a marea atravesando mis fosas nasales, la brisa jugando con mi cabello. Caminar por West Hollywood sintiendo que puedo ser la reina del mundo si quisiera, dar un largo recorrido por el paseo de la fama, admirando todos aquellos nombres en las rosadas estrellas. 

Iría a Beverly Hills y me sentiría como un super estrella de cine.

Pero nada eso estaba sucediendo. Ahora estaba atascada con mi novio vampiro y sus hermanos, mi mejor amiga bruja. Todos tratando de salvar la vida de todos. La aventura estaba bien, el vivir algo sobrenatural también, pero todo se me estaba saliendo de las manos, ya no tenía control y no sabía como traerlo de vuelta. 

—Todo estará bien princesa—Me dijo, pero pude notar la inseguridad en su voz.

—Joe...—Me volteé, quedando cara a cara. —Ambos sabemos que eso no es cierto. Ambos sabemos que se aproxima una lucha— Su cara se tornó pálida....bueno más de lo normal.

—Sí, lo sé. Sólo no quisiera pensar en eso. Quiero mantenerte a salvo, pero no sé cómo— Frotó su cara con frustración.

—Joe...si tu corres peligro al tratar de mantenerme a salvo, prefiero que no lo hagas. Puedo que seas inmortal, no puedes morir vejes, o por heridas simples. Pero si puedes morir de otras maneras, y si tú mueres, simplemente el sacrificio que harías no valdría la pena. Moriría de todas maneras— Fruncí el ceño.

—No digas eso. Ambos estaremos bien después de todo. Y cuando todo esto haya acabado nos tomaremos unas largas vacaciones en Hawai, comeremos cualquier comida exótica que nos ofrezcan y después no reiremos de todo.—Dijo con tanta seguridad que hasta yo me emocioné. Nos besamos por un gran tiempo, y aunque no era un buen momento, volvimos una vez más a ser uno solo. 

Hacer el amor con él, era la octava maravilla del mundo, sólo que yo era la única que podía disfrutar de aquello. Sonreí con satisfacción mientras acariciaba mi hombro desnudo.

—Te amo– Dijimos al unisono. Reímos y otro beso, y otro y otro.

—Saldremos de esta— Dije con una gran sonrisa en el rostro.

—Sí. Lo haremos. Juntos lo haremos—Sonrió.

—Juntos lo haremos— Repetí y sonreí.

jueves, 6 de diciembre de 2012

Capítulo 17: Tomorrow will be another day...



—Eso no lo puedes decidir por mí Joseph— Me espetó enojada, ella no sabía a quien se podría enfrentar, simplemente era un riesgo que no podía correr.

—Sé que no, pero no te quiero perder, es un riesgo demasiado enorme— La traté de abrazar, pero ella se alejó, me dolía que hiciera eso. ¿Por qué ella no podía entenderlo?

—Y lo apreció, pero esto es mi lucha— Se cruzó de brazos.

—Es la de todos. ____ esto no es tan fácil como parecer. No lo harás, cuando las cosas se calmen, te irás del país y te mantendremos a salvo—

—Joseph! Yo no puedo sólo huir y ya! Tu muy bien me has dicho que él es muy peligroso, él podría encontrarme en cualquier lugar con sólo chasquear los dedos— Ella podría tener razón, pero habían varias maneras de hacer que eso no sucediera.

—Sé que la no se puede simplemente huir, pero es lo mejor que podemos hacer ahora, no sabemos que tanto poder puede tener él— Ahora yo también estaba muy enojado, ambos peleando no nos llevaría a ningún lugar.

—Pues la única forma de averiguarlo es enfrentarlo, no quedándonos aquí sin hacer nada— Gritó! Ambos estábamos demasiado alterados, quería que nos calmáramos, pero era imposible. ¿He mencionado que los vampiros podemos llegar a ser impulsivos y tercos en niveles extremos?

—NO! No lo haremos, además por si no recuerdas, tenemos una vida más allá de ser tú ser lo que eres y yo un maldito monstruo— Golpeé un muro y algunas partes de ladrillo salieron a volar.

—Y lo sé, no lo olvido! Y no tú no eres un maldito monstruo Joseph! Todos unidos podríamos derrotarlo— Masajeo sus cienes como solía hacerlo cada vez que algo la frustraba…como ahora.

—Si lo soy! He matado personas inocentes _____, mi control para no beber de la vena puede ser demasiado débil, mi pasado me perseguirá por siempre, mis demonios algún día me destruirán y aunque me duela, será mejor que cuando eso pase estés a miles de millas lejos de mí— Me alejé de ella.

—No puedes echarme de tu vida así como así. Sé que para ti no es fácil, ni para ti ni para ninguno de los chicos. Pero ¿quién dijo que la vida podría ser fácil? De cualquier manera necesitamos sufrimiento, el dolor nos recuerda que estamos vivos, así ya hayamos muerto alguna vez. No puedes alejarme así de ti….si eres lo suficientemente fuerte para perseguir lo que quieres, aquello demonios jamás podrán contigo. El pasado nos seguirá a todos hasta que lleguemos a la tumba, eso es para cada persona en el mundo, nadie es perfecto y todo hemos hecho cosas de las cuales estamos arrepentidos o no…—Sollozó.

—No puedo, simplemente no puedo— Caí de rodillas y miles de lágrimas empezaron a salir de mis ojos.

—Si puedes Joe, por favor no te rindas, no ahora. Tú eres la única razón por la cual aún puedo estar aquí sin derrumbarme. Si no hubieras aparecido en mi vida es posible que ahora estuviera muerta junto a mi hermano, por favor no hagas pensar que tal vez eso hubiera sido mejor— Calló de rodillas conmigo, lloraba también.

—La idea de perderte me hace débil, no quiero que te arriesgues, es demasiado. Si mueres, buscaré la peor forma de morir para un vampiro como yo, debo protegerte con mi vida— La tomé en brazos y la bese como si fuera nuestro último beso. La amaba demasiado, la idea de no tenerla me derrumbaba, la necesitaba a mi lado, más que el agua, la sangre o el oxígeno.

—Es mejor dejar las cosas como están por ahora. Hay que ver que pasa. Te amo— Amaba escuchar aquellas dos palabras de sus labios.

—Te amo— Dije y la besé de nuevo. Mañana sería otro día y las cosas serían más difíciles aún…